La retención: El último paso de un tratamiento de ortodoncia

Una vez retirados los aparatos fijos, termina el tratamiento de ortodoncia activo. Sin embargo, el procedimiento no finaliza por completo, queda un último paso de gran importancia: la retención.

¿Para qué sirven los retenedores dentales?

La función de los retenedores es mantener los dientes en su posición correcta, hasta que el hueso y las encías se adapten al cambio provocado mediante los aparatos de ortodoncia. Es decir, de ellos depende que no se nos vuelvan a mover los dientes. Son los que aseguran la estabilidad a largo plazo de los resultados obtenidos con los brackets.

¿Son fijos o removibles?

Los hay de los dos tipos. El uso de uno u otro dependerá de cada caso. Pero sí es importante señalar que cuando sean removibles, habrá que limpiar bien todas las partes del retenedor con un cepillo de dientes. Y si por el contrario, nos ponen una retención fija, tendremos que limpiar por debajo del alambre con seda dental o cepillo interprox. Así evitaremos que se acumulen bacterias que puedan generar placa bacteriana, sarro y, finalmente, caries u otros problemas bucodentales.

¿Son temporales o permanentes?

Los retenedores son temporales, aunque se pueden usar de por vida, para asegurar unos dientes perfectos para siempre. El ortodoncista será el encargado de indicarnos el tiempo que debemos llevarlos.

¿Son realmente necesarios?

Sí. Si quieres mantener esa maravillosa sonrisa que tanto te ha costado lograr, deberás acostumbrarte a ellos. Consulta con tu ortodoncista qué tipos de retenedores hay, de forma que se adapten al máximo a tu estilo de vida y te resulte cómodo usarlos.

Dejar de usar los sistemas de retención puede suponer que los dientes se vuelvan a desplazar. De hecho, debemos tener especial cuidado con las muelas del juicio, porque son las causantes de la mayoría de movimientos indeseados tras el tratamiento de ortodoncia.