Brackets: ¿Convencionales o de baja fricción?

Los aparatos multibrackets que se colocan en la cara externa del diente -técnica de ortodoncia llamada vestibular- pueden ser de dos tipos: los brackets convencionales o de alta fricción y los brackets de baja fricción o brackets Damon. ¿En qué se diferencian? Os lo contamos a continuación.

 

Los brackets convencionales, también conocidos como de alta fricción, son los de ‘toda la vida’. Fueron diseñados por el Dr. Angle en 1928. Se trata de un tipo de bracket que requiere de una ligadura metálica o elástica para activar el arco contra el bracket. A pesar de los resultados aceptables que han dado, no posibilitan la solución de determinados casos de maloclusión, porque presentan bastantes limitaciones técnicas.

Por su parte, los brackets de baja fricción, aparecen en 1998, cuando el Dr. Dwight Damon revolucionó el sector de la ortodoncia con una nueva concepción del movimiento dentario, que permitía hacer correcciones hasta ese momento imposibles. Son brackets autoligables, que ejercen menos presión sobre los dientes, permitiendo que los movimientos sean más confortables y rápidos. Esto conlleva que los tratamientos sean más cortos y requieran menos visitas al dentista.

Debido a estos motivos, en nuestra clínica utilizamos rutinariamente los brackets Damon -de baja fricción-, tanto en su acabado metálico como estético.

Actualmente, sólo el 35% de los ortodoncistas de todo el mundo empleamos este tipo de brackets, pero estamos convencidos de que en un plazo de 10 años, el 100% de los tratamientos de ortodoncia se realizarán con brackets de baja fricción, puesto que amplían las posibilidades y acortan los plazos.